Desde hace tiempo se ha debatido acerca de la posible
dualidad del ser humano; muchos hablaban de alma y cuerpo, otros en cambio nombraban la mente, otros el espíritu... Actualmente parece indiscutible que cada ser humano está compuesto
por diversas dimensiones como la física, la mental, la afectiva o
la espiritual, aunque se suele simplificar en dos dimensiones: El RACIOCINIO y la EMOCIONALIDAD, ambas van de la mano y se influyen mutuamente.
Ésta dualidad es la que se presenta en el día a día de las organizaciones, y esto no tiene otra explicación que: "Las empresas están integradas única y exclusivamente por personas"
Con la revolución industrial se comenzó una manera de gestión
empresarial exclusivamente racionalista, que todavía hoy, sigue más
vigente de lo que debiera. Pero los tiempos han cambiado, pero sobre todo lo han hecho las formas y ya no
vale gestionar las organizacioness desde la razón sino que también
hay que liderarlas desde la emoción. Esto no supone una destrucción
de la razón, ni mucho menos, supone ir más allá, es completarla, simplemente es gestionar con razón sensible y emoción razonada.
También es cierto que algunas organizaciones ya están dando
pasos en esta dirección, pero en este camino se han dado cuenta de
una dificultad: Nadie nos ha instruido para ello. Esto no quiere decir que no tengamos capacidad para hacerlo, ni mucho menos, porque esa capacidad está en cada uno de nosotros, pero en la mayoría
de los casos se encuentra atrofiada por desuso.
Desde niños nos han formado en competencias técnicas, incluso
en aquellas formaciones específicas en humanidades, y casi nunca se
nos ha entrenado en habilidades, y como bien defiende la llamada Inteligencia emocional, podemos tener un
coeficiente intelectual muy elevado y ser unos absolutos incompetentes emocionales, por lo que en las próximas generaciones se debe ir instruyendo en la relación Racional/Emocional, con ello se logrará una mejor rienda en el camino del liderazg organizacional.


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